Publicado en Mundoclasico.com (ISSN 1886-0605)
Final feliz
San José de Costa Rica, 01.07.2005. Teatro Nacional. Alessio Benvenuti, violín (Kurt Gütter, Cremona, 1979). Orquesta Sinfónica Nacional (OSN). Chosei Komatsu, director titular. Jean Sibelius, Finlandia. Wolfgang Amadé Mozart, Concierto en la mayor para violín y orquesta, KV 219. Serguei Rajmáninov, Sinfonía n° 2 en mi menor, opus 27. VII Concierto de abono. Temporada 2005
Andrés Sáenz
La soberbia interpretación que, el viernes, en el Teatro Nacional, el director titular, Chosei Komatsu, y la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) modelaron de la Sinfonía n° 2 en mi menor opus 27, del ruso Serguei Rajmáninov (1873-1943), me pareció la más consumada y lucida de cuantas le he escuchado al conjunto bajo el maestro, comparable solo con la lectura estupenda que, a fines del 2002, forjaron de la Consagración de la primavera, de Igor Stravinsky, y que posteriormente le valió al japonés el nombramiento como titular.

Estrenada en Moscú, en febrero de 1908, con el compositor en el podio, la obra es una de las cumbres del repertorio posromántico, tanto por su abundante riqueza melódica, como por la orquestación opulenta y la organicidad de su estructura, de donde emerge la música en forma espontánea e inevitable.

La ejecución de Komatsu y la OSN de la Segunda de Rajmáninov, al final del séptimo concierto de abono, se distinguió por la sonoridad amplia, lustrosa y exuberante, el escrupuloso equilibrio y cohesión entre las secciones, el ímpetu y precisión rítmicos, y la coherencia y fluidez del fraseo.

Como era de esperar, cuando la obra concluyó el teatro lleno estalló en una ovación estruendosa. El director fue llamado a salir varias veces al escenario y en dos ocasiones destacó a los principales de clarinete y corno inglés, Marvin Araya y José Manuel Rojas, respectivamente.

Antes del intermedio, con el acompañamiento diligente del titular y la orquesta, el violinista italiano Alessio Benvenuti moldeó una lectura elegante y delicada del Concierto en la mayor para violín y orquesta KV 219, de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), quinto y último de los conciertos para el instrumento del genio de Salzburgo, escrito en 1775.

Benvenuti mostró agilidad digital y en el empleo del arco, produjo tonos pulidos. Fuera de programa, respondió a los aplausos con la 'Giga' de la Partita n° 2 para violín solo, de Bach.

Oí menos afortunado el desempeño de Chosei Komatsu y la OSN en la selección inicial, el poema sinfónico Finlandia, de Jean Sibelius (1865-1957), patriótico homenaje del compositor a su tierra natal, compuesto en 1898, y que exhibe cierta grandilocuencia nacionalista.

La versión de la pieza me sonó precipitada, el arranque confuso y desarticulado el discurso musical y, en todo caso, de una fuerza telúrica menor que la del temblor que meneó el teatro en medio de la ejecución.

07.07.2005